Si tenés una casa en la costa atlántica — ya sea en Pinamar, Cariló, Valeria del Mar u Ostende — sabés de qué hablamos cuando decimos que el clima marino destruye materiales. La sal, la humedad constante, el viento del mar: todo eso accelera el deterioro de cualquier abertura que no esté pensada para ese entorno.

Eso explica por qué, en los últimos años, las ventanas de PVC se convirtieron en el estándar en la zona. Y no es una moda: hay razones técnicas muy concretas.

Por qué el aluminio falla en la costa

El aluminio sin tratamiento especial se oxida en ambientes salinos. Aunque existen tratamientos (anodizado, lacado), el desgaste eventual es inevitable en una ubicación costera. El resultado: marcos que pierden color, que se manchan, que en algunos casos se corroen en los puntos de unión.

Además, el aluminio conduce el calor y el frío. Una ventana de aluminio sin ruptura de puente térmico es básicamente un puente directo entre el exterior y el interior de tu casa. En invierno, el frío entra. En verano, el calor también.

Qué hace diferente al PVC

El PVC —cloruro de polivinilo— no se oxida. Es un material inerte frente a la humedad y la sal marina. Una ventana de PVC bien fabricada puede estar a 50 metros del mar durante décadas sin cambiar de color, sin deformarse, sin requerir pintura ni mantenimiento especial.

Además, los sistemas de PVC modernos incluyen una cámara de aire entre los perfiles y soporte de acero galvanizado interior, lo que les da rigidez estructural sin comprometer el aislamiento térmico.

DVH: el complemento necesario

Una ventana de PVC se complementa con vidrio doble hermético (DVH): dos vidrios separados por una cámara de aire o gas argón. Este conjunto reduce hasta un 40% la pérdida de calor en invierno y mantiene el interior más fresco en verano.

En casas costeras, el DVH también aporta aislación acústica — algo que se agradece cuando el viento pega fuerte o en temporada alta con más movimiento en la calle.

Cuánto duran

Con un mantenimiento mínimo (limpieza periódica, lubricación de herrajes una o dos veces al año), una ventana de PVC de calidad dura más de 30 años sin necesidad de reposición. El color no se pinta: es parte del perfil, así que no hay descascarado ni retoques.

Un detalle que importa: quién la fabrica

El PVC como material es estándar, pero la calidad de fabricación varía mucho. El sellado perimetral, la precisión del corte en 45°, el tipo de herraje utilizado y el proceso de instalación definen si una ventana realmente aísla como prometió o si empieza a tener problemas a los pocos años.

En Expo Aberturas fabricamos con perfilería REHAU y herrajes G-U y Roto — las mismas marcas que se usan en Europa, donde los estándares de aislación son los más exigentes del mundo. Nuestra planta está en Pinamar, lo que nos permite controlar cada etapa del proceso sin depender de terceros.


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